Museo EMP

Cuando se habla de Seattle automáticamente pienso en tres cosas: en la música de Nirvana, en la terrible climatología del estado de Washington y en el culebrón Anatomía de Grey. La providencia quiso que el verano pasado visitara esta ciudad durante el transcurso de un road trip por la costa oeste de Estados Unidos. Dada su escasa oferta turística, me animé a pillar entradas para el EMP. Por aquel entonces todavía tenían en cartel la exposición de Star Wars centrada en el vestuario de toda la saga.

Darth Vader

Aquí tenéis un Darth Vader. Disculpad la calidad de la foto.

El museo rinde culto a varios aspectos de la cultura popular, desde un género de cine o literatura, pasando por la música pop-rock o los videojuegos. Todo aderezado con sonido ambiental y una iluminación digna de la Batcueva. Sólo destacaré dos espacios permanentes, ya que creo que son los únicos que casan de alguna manera con los contenidos del blog.

Syfy guns

Un arsenal muy apañado.

El primero de ellos se titula Infinite Worlds of Science Fiction, en donde se exhiben unos 150 artefactos procedentes de películas y series de televisión tales como Star Trek, Men in Black, Blade Runner, Doctor Who o Battlestar Galactica.

Confesaré que mis secciones favoritas fueron las que rendían homenaje a Alien y El Quinto Elemento. En cuanto a las naves espaciales y el diseño de criaturas (o androides), eché en falta la inclusión de bocetos preliminares. Las vitrinas contenían pequeñas explicaciones sobre la procedencia de los trajes y las armas, pero pocos detalles técnicos en cuanto a su confección. Me habría conformado con cualquier anécdota.

Leeloo Dallas

Leeloo Dallas, multi-pase.

Dejé la sala Fantasy: Worlds of Myth and Magic para el final suponiendo, equivocadamente, que sería lo mejor del recorrido. Si eres un fetichista del atrezzo de cine, no te decepcionará; si vas buscando algo de profundidad intelectual, la cosa cambia. La mejor forma de describir este desengaño es comentar que tenían enmarcado el primer borrador de Eragon en una pared. Lo siento, pero no trago a Christopher Paolini.

Labyrinth

David Bowie seguía vivo cuando me topé con esto.

En una esquina había una mazmorra que contenía la maqueta de un dragón, algo perfecto para una atracción de Disneyland pero quizás impropio de un museo. Había espadas a puñados, desde la mítica Dardo de El Señor de los Anillos hasta el estoque de Íñigo Montoya en La Princesa Prometida. Quizás lo más llamativo fue un panel en el que podías consultar todos los arquetipos del género fantástico. El menú interactivo te ofrecía un test para averiguar qué papel te correspondería a ti en una aventura de esa índole (el mago sabio, la damisela delicada, el caballero, el pícaro, el antihéroe, el embaucador, etc.) y además te permitía abrir una carpeta con ejemplos fílmicos y literarios.

The

Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.

Había un rincón dedicado exclusivamente a la creación de mundos. Allí los visitantes tenían acceso a un programa que les permitía dibujar y editar el mapa de su propio reino imaginario. Es una lástima que la exposición se centrara en la capa más superficial del asunto, como si lo único importante fuera reproducir una copia barata del trazado geográfico de la Tierra Media y poco más, descuidando los aspectos míticos, culturales y religiosos de los universos fantásticos. Y da la casualidad de que eso es lo que a mí me seduce con más fuerza. En fin, doy por zanjada mi reseña.

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2 comentarios en “Museo EMP

  1. (Yo tengo asociado a Tom Hanks a Seattle… Sleepless in Seattle no era una peli?)
    Qué pena haber perdido la oportunidad de añadir espesor al attrezzo… ¿había visitas guiadas? (en las que quizás explicaban anécdotas…? En fin. En todas partes cuecen habas; en todas partes hay desastres museísticos). Y por lo que comentabas la última vez que hablamos del EMP, parece que se cobran caro el “privilegio” de contemplar estas salas…
    Peero tengo que confesar que me hubiese gustado ver las espadas. Y el vestuario de La Princesa Prometida : D

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    • Sí, aquí sacaron esa película con el título de “Algo para recordar”. Creo que en el EMP no había visitas guiadas, aunque tampoco me informé demasiado. Eso sí, la exposición sobre el vestuario de Star Wars era muy completa. Allí sí que tenían a disposición del visitante bocetos, vídeos del “making-of” e incluso podías tocar retales de la tela usada en cada uno de los atuendos. Una experiencia multisensorial.

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